Los cultivadores de la música sagrada, dedicándose con renovado impulso a un sector de tan vital importancia, contribuirán a la maduración de la vida espiritual del pueblo de Dios (San Juan Pablo II).


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viernes, 15 de marzo de 2013

VATICANO II Y LA MUSICA LITURGICA: LO QUE PIDE (segunda parte)

“EL TESORO DE LA MUSICA SAGRADA”

(Segundo de una serie de artículos conmemorativos del 50mo. aniversario de la Sacrosanctum Concilium)

 
     Continúo con esta exposición sobre lo que pide Vaticano II respecto a la música en la liturgia. En el primer artículo abundé sobre la lengua latina y la lengua vernácula. En esta ocasión abundaremos sobre el “tesoro” de la música sagrada. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium –SC- 114 dice: Consérvese y cultívese con sumo cuidado el tesoro de la música sacra. En artículos posteriores reflexionaremos sobre los distintos tipos de música sagrada, por lo que en el presente escrito me centraré, partiendo de esta cita conciliar, sobre la importancia de valorar lo que llamamos cotidianamente las “canciones viejas”, en su mayoría post-conciliares.

     Uno de las fórmulas erróneas que solemos presentar en el campo de los coros parroquiales dice: “pasado-viejo= malo / moderno/nuevo= bueno”. Despreciamos cánticos “clásicos” para darle cabida a canciones nuevas. Hay que renovar e innovar, pero sin despreciar esas canciones que gozan de cierta antigüedad. Hay que sacar del arca “o nuevo y lo antiguo”, no sólo lo nuevo (Cf. Mt 13, 52).

Hay que recordar que estas canciones:

1.    Fueron compuestas para la liturgia: Estamos hablando de las canciones litúrgicas –aclaro-. En lo que concierne al tesoro musical tradicional, se pondrán de relieve, en primer lugar, las obras que a las exigencias de la renovación litúrgica (Músicam sacram 52). Si estas canciones “viejas” se adaptan a las exigencias litúrgicas post-conciliares, ¿por qué echarlas al cajón del olvido? Esas canciones tienen mucho que aportar a la fe y a la devoción.

2.    Fomentan la participación de la asamblea: Al ser canciones “viejas”, todos la conocen y, por ende, todos la pueden cantar (Cf. SC 121). No han falta tener el texto de frente, pues está grabado en nuestro “hard disk” mental.

3.    Normalmente tienen buenos textos: Un valor que tienen estos cánticos “viejos” es que sus textos suelen ser muy buenos, pues fueron compuestos para la liturgia. Estos textos ayudan a centrarnos en la parte de la celebración para los que fueron compuestos o en la fiesta litúrgica que se esté celebrando.

     Estos cánticos son parte de ese tesoro de la música sagrada. Si son apropiados para la liturgia post-conciliar, ¿por qué no servirnos de ellos? Claro está: hay que componer música nueva apropiada para el culto divino cuyos textos estén de acuerdo con la doctrina católica y cuya fuente principal sea la Sagrada Escritura y los textos litúrgicos (Cf. SC 121). Pero para esto hay hacen falta personas competentes, como veremos en el próximo artículo.

6 comentarios:

  1. LO QUE EL 90 POR CIENTO DE NUESTROS COROS NO HACEN.... EN FIN, YA QUE?

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  2. Bueno.... pues reflexionar, renovarnos, crecer... sentir con la Iglesia.

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  3. Padre Miguel, Muuuy interesante su reflexión, soy músico profesional y me interesa mucho este tema, sobre todo el de la creación de nueva música para el culto echa con calidad y partiendo de la enorme tradición musical de la iglesia. Estaré atento a sus reflexiones.

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  4. Le agradezco su interés... Sigamos trabajando en pro de una liturgia que realmente nos lleve a Dios... y la música juega un muy buen papel...

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  5. Padre quisiera preguntar sobre la composición en su reflexión dice "hay que componer música nueva apropiada para el culto divino cuyos textos estén de acuerdo con la doctrina católica y cuya fuente principal sea la Sagrada Escritura y los textos litúrgicos" a que se refiere con música apropiada? a los textos o las rítmicas?, hay alguna restricción frente a ritmos?

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  6. Saludos Diana. Estamos hablando del texto, cuya fuente -en principio- deben ser las Sagradas Escrituras y los textos litúrgicos. En cuanto a los ritmos, los documentos "vaticanos" no dicen nada (que yo sepa)... pero sería bueno tener presente el siguiente criterio: ¿hasta qué punto nos ayudan a orar y a conectarnos con el misterio que celebramos? Que Dios le continúe bendiciendo con su gracia.

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