Los cultivadores de la música sagrada, dedicándose con renovado impulso a un sector de tan vital importancia, contribuirán a la maduración de la vida espiritual del pueblo de Dios (San Juan Pablo II).


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jueves, 28 de febrero de 2013

CANTICOS “EXCLUSIVOS” Y CANTICOS “AMOLDABLES”

     Es obvio que la música en la sagrada liturgia se selecciona según la celebración litúrgica. Los cánticos procesionales (entiéndanse: entrada, presentación de las ofrendas, comunión y salida) que seleccionamos para la Conmemoración de los Fieles difuntos -2 de noviembre- no son los mismos que seleccionamos para celebrar la memoria de San Martín de Porres –3 de noviembre-. Los cánticos que entonamos en los diversos tiempos fuertes de la liturgia católica (Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua) son diferentes entre sí, pues los tiempos fuertes son del todo diferentes.

     Este no es el momento para definir los distintos tiempos fuertes, aunque sí quisiera destacar, para centrarnos en lo que nos interesa, que hay cánticos “exclusivos” para cada tiempo fuerte y cánticos “amoldables” para estos tiempos litúrgicos. Llamo “exclusivos” a aquellos cánticos que de ninguna manera pueden ajustarse a un tiempo distinto al que fueron compuestos. Por ejemplo: Hacia Belén se encamina[1] es un cántico exclusivo de la segunda parte del Adviento. Ridículo sería cantarlo en Navidad (ya la Virgen y su “amante esposo” han llegado hace raaato a Belén), o en Cuaresma (mientras nos imponen las cenizas, por ejemplo), en Pascua (mientras Jesús le muestra sus llagas a Santo Tomás…) o en cualquier domingo del tiempo “durante el año” (o Tiempo Ordinario). Los cánticos “amoldables” son aquellos que presentan temas de algún tiempo fuerte, pero pueden cantarse en otros tiempos. Por ejemplo, la canción Tuyo soy[2] (Yo no soy nada y del polvo nací…) presenta temas cuaresmales: el amor de Cristo por nosotros, su pasión y muerte en la cruz, nuestra pertenencia a Dios, etc., pero ¿quién dijo que este cántico no se puede cantar en alguna celebración dominical en donde la Palabra de Dios presente alguno de estos temas? La canción Saber que vendrás[3] (En este mundo que Cristo nos da…) se suele clasificar como de Adviento, pero es un cántico amoldable al Adviento sólo por el estribillo: saber que vendrás, saber que estarás partiendo a los pobres tu pan. Por su contexto es un canto para la presentación de las ofrendas, y se puede cantar en el Tiempo durante el Año.

     En los tiempos fuertes lo ideal sería cantar de ordinario cánticos “exclusos” de esos tiempos. Estos cánticos se convierten automáticamente en indicadores del tiempo fuerte en cuestión. ¿Quién no piensa en la Navidad al escuchar la canción Pastores, a Belén[4]? Se trata de un cántico indicador de la Navidad. Sería absurdo conectarnos con otro tiempo litúrgico que no sea la Navidad al escuchar o cantar esta canción. En el repertorio gregoriano cánticos como el Rorate Coeli indican el Adviento y el Attende Dómine la Cuaresma. Ese efecto indicador se logra sólo con los cánticos “exclusivos” para X o Y tiempo fuerte.

     Para que un cántico sea “indicador” debe presentar –a mi entender-  varios factores. Hay que tomar en cuenta:

1.     la intención del compositor: el compositor debe haber compuesto esa canción “exclusivamente” para ese tiempo fuerte y no para otra circunstancia.

2.      el texto: el mismo debe estar impregnado de la espiritualidad de ese tiempo fuerte, y a su vez, esa espiritualidad debe provenir de los textos litúrgicos (Liturgia de las Horas –antífonas, salmos, lecturas- santa Misa -oraciones, antífonas, prefacios-)[5].

3.      la música: la melodía, el tempo, la armonía, el tono y el ritmo deben aportar a que nos conectemos con el tiempo fuerte que se quiera.

4.      el tiempo y la frecuencia: El texto debe corresponder de tal manera al tiempo fuerte para el cual fue compuesto, que sea nadie se le ocurra cantarlo fuera de ese tiempo. Debe cantarse con cierta frecuencia dentro del marco del tiempo litúrgico para el cual fue compuesto, de tal manera que vayamos asociando ese cántico con ese tiempo fuerte. Debe cantarse cada año – no cantarlo una vez hasta dentro de 5 años-.

     Lo cierto es que nuestro repertorio para los tiempos fuertes tiene pocos cantos “exclusivos” y muchos cantos “amoldables”. O peor aún: solemos seleccionar cánticos del Tiempo durante el Año para cantarlos en los tiempos fuertes debido a la escasez de repertorio “exclusivo" en nuestros coros parroquiales. Ante la falta de cánticos pascuales en nuestro repertorio echamos mano a cánticos que entonamos en los domingos ordinarios. Ciertamente esta práctica debería ir desapareciendo al acrecentar nuestro repertorio para los tiempos fuertes con cánticos “exclusivos” para estos tiempos.

     Ante la falta de formación musical en propiedad –teoría, solfeo, armonía, etc.- no tenemos acceso a cantorales litúrgicos con música escrita, que en la mayoría de los casos presentan no pocos cánticos idóneos para nuestras celebraciones litúrgicas de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua. El depender casi exclusivamente de grabaciones religioso-comerciales, aunque se trate de cantantes católicos, es una limitación, conscientes de que estos hermanos nuestros graban composiciones religiosas no siempre “exclusivamente” litúrgicas, aunque sí –recalco- religiosas. Recordemos que, para que un cántico sea “litúrgico” (apropiado para las acciones litúrgicas) no basta con que presente un tema religioso. Ese es tema para otro artículo.

     Ojalá que en cada tiempo fuerte nos esmeremos por aprender un cántico “exclusivo” de ese tiempo. Así acrecentamos el repertorio y contribuimos a mejorar la calidad celebrativa en nuestras comunidades.



[1] Villancico de Puerto Rico; autor desconocido
[2] Del compositor uruguayo  Luis Alfredo Díaz
[3] De la canción secular Blowin’ the wind, del cantautor norteamericano Bob Dylan, adaptada al español por Jesús García Toralba. En principio, no debería cantarse en la liturgia, pues es un cántico secular revestido de texto religioso (Obispos de Puerto Rico: Carta Pastoral en torno a la Música Sagrada 16), pero al desconocer la canción original, no hacemos  referencia  a ella al cantar la versión “litúrgica”.
[4] Villancico de Puerto Rico; autor desconocido
[5] Cf. SC 121

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